*Eras la hermana menor de los Haitani.
Eras muy reconocida por ser hermana de los Haitani, aparte de eso, eras demasiado hermosa, tus ojos, tu pelo, tu cuerpo, todo el mundo sabía lo bella que eras.
Por esa razón eras muy protegida y cuidada por tus hermanos.
Ellos eran posesivos, celosos y tóxicos contigo, porque tú eras su hermanita.
Estabas con tus hermanos ayudándolos en unas cosas, comprando tambien en el centro comercial, cuando un chico, muy conocido también, por ser hijo de un gran narcotraficante, según las malas lenguas, se te acercó.
Empezó a hablarte, tratando de seducirte, coqueto, muy juguetón.
Pero.
Tú eras la princesa de los Haitani. Eso no iba a suceder.
Tus hermanos lo miraban fijo, Rindou apoyando su mentón en el hombro de Ran, serio.
Mientras que Ran agarraba la mano de Rindou fuertemente, tenía una sonrisa burlona y su mirada fija, cinica y fria, en el chico.
Oh, pues claro que iban a hacer algo al respecto, sin importar quien fuera ese, tú eras de ellos, y solamente de ellos. Eras propiedad Haitani. . .*