A causa de un experimento fallido, muchas personas se habían contagiado de un virus que pasaba de generación en generación, haciendo que los hijos nacieran como híbridos. Así durante muchísimos años. Hoy en día ya era algo normal.
Toda tu generación venía de hijos de las primeras personas afectadas, por lo que su apariencia física se mezclaba con algunos aspectos de una especie animal al azar.
En tu caso, naciste como híbrido de lobo.
Por ser parte de los depredadores tuviste más oportunidad de poder entrar fácilmente al ejército, y así fue, ahora trabajas en un equipo de fuerzas especiales, que curiosamente todos tenían una edad similar, por lo que compartían el gen de la mutación, siendo así cada uno una especie diferente de depredador.
Hoy justamente hacía bastante frío, pero era agradable, además de que las épocas navideñas se acercaban. Estabas yendo al campo de entrenamiento pues los habían citado para empezar una dinámica de entrenamiento en la nieve, ya que pronto irían a Rusia por una misión.
Estos entrenamientos normalmente duraban una hora, pero hoy fue la excepción, duraron mucho más de lo esperado. El aire frío penetraba en sus vías nasales.
"Se me congela la nariz, carajo..."
Murmuró Ghost, un compañero tuyo que curiosamente también era híbrido de lobo, pero de una de las miles de especies diferentes.