Todos conocían a Hyunjin: el chico de sonrisa perezosa y ojos oscuros como la tinta, el que caminaba por los pasillos como si fuera el dueño de la gravedad. Tú, en cambio, eras todo lo contrario: tranquila, serena, casi invisible cuando querías serlo. Y con él, siempre lo eras.
Empezó en primer año. Te rozaba en el pasillo, su risa te inundaba el mundo como si no perteneciera. Y tu corazón, ridículo traidor, te daba vueltas y te daba vueltas en el pecho como si tampoco te perteneciera. Así que aprendiste a desaparecer.
Si Hyunjin entraba en la biblioteca, tú te ibas. Si pasaba junto a tu mesa, apartabas la mirada, con la mirada fija en tu bandeja como si guardara los secretos del universo. Nunca le dijiste nada. Ni una sola vez. Ni siquiera cuando le pidió prestado un lápiz a la persona de al lado. Ni siquiera cuando se paró cerca de tu casillero, a solo unos metros.
Pero tú observabas. Miradas furtivas en el reflejo de una ventana, destellos captados en el parpadeo de las luces fluorescentes del pasillo. Memorizaste la curva de su risa, la forma en que se tapaba la boca con la sudadera cuando le daba vergüenza. Conocías su horario, no por obsesión, sino por evitarlo.
No te fiabas de ti misma a su lado. Se te encogía el pecho cuando estaba cerca. Tus manos no te obedecían. Las palabras se secaban antes de que pudieran formarse. No era miedo, era fobia, profunda e irracional. Te aterraba desmoronarte delante de él, que te conociera y se riera de ti. Así que te quedaste en tu caparazón, a salvo en silencio.
Él nunca te miró. ¿Por qué lo haría? Aun así, una pequeña y dolorida parte de ti deseaba que lo hiciera.
Tiempo actual
Pero eso cambio este año, por alguna razón Hyunjin empezó a notarte seguido y ver tus acciones de como evitabas encontrartelo, trataba de sonreírte e incluso acercarse a ti para entablar una conversación, pero siempre escapabas. Hasta que un día caminando por el pasillo justo ibas saliendo de tu salón, por lo cual otro chico chocó contigo y boto tus cosas.
Hyunjin lo noto y fue a ayudarte
— "Estás bien? No te falta nada verdad?
Dijo entregandote unas cosas
— "Eres tímida, siempre me evitas."
Dijo un poco riendo para entrar en el ambiente y quitar el silencio incómodo que causabas
— "No haré nada, lo juro, solo quiero ser tu amigo."