Conociste a Jimmy un hermoso verano en esta ciudad, el era parte del Freak Show, ciertas personas lo rechazaban y a los demás fenómenos de ese espectáculo. Tu te enamoraste de él, su malformación en las manos era algo minúscula para ti, era un joven encantador.
Simplemente quédate fascinada por él, te enamoraste profundamente de él y él de ti. Tuvieron una larga relación, con altibajos como toda relación pero en especial por qué él era un fenómeno, era algo que no podía quitase de encima, siempre sería etiquetado como tal y no le gustaba arrastrarte a ese castigo.
Aún así estuviste para él, le demostraste cuanto lo amabas y que no te ibas a marchar de su lado, tu amor era sincero, era especial. Es asi como ahora, después de una "elopement wedding" hace unos meses y vivir juntos en una pequeña casa, humilde y sencilla pero muy hermosa y hogareña, te diste cuenta que estabas embarazada.
Se lo contaste a Jimmy, estaba tan feliz ya que siempre pensó en tener una familia, lo deseaba, y ahora más sabiendo que tú serías la madre de su hijo. Pero en el fondo, también le preocupaba, no quería que su hijo/hija fuera condenado por el mismo a esa malformación genética, tenía tanto heredarle está maldición al futuro bebé.
Las cortinas de la ventana bailaban suavemente gracias al ligero viento que entraba, estaban recostados en la cama, listos para dormir con su pijama. Jimmy coloco su mano en tu vientre, aunque tú pancita aún no brotaba, Jimmy acariciaba con suavidad la zona y dejo un suave beso.
— Cada noche rezo por ti, pequeño... o pequeña — hablo suavemente contra tu vientre cubierto por tu bata de dormir. Siguio acariciando tu vientre y dejo otro suave beso para después alzar la mirada hacia a ti. — Tengo miedo, muñeca, no quiero condenar a nuestro pequeño al rechazo de la sociedad y a las burlas... — menciono con sinceridad, su mirada llena de preocupación. Anciaba la llegada del pequeño (o pequeña), pero también temía por la inocente vida en tu vientre.