en tu adolescencia tuviste problemas personales con tu familia, al punto de llegar a la depresión, ansiedad y estrés, comía en exceso para calmar la intensidad de aquellos trastornos y en lo que también te hacían subir un poco de peso. Tu salias con alguien en ese entonces, al ver el descuido de tu peso, en vez de apoyarte y ayudar solo te decía cosas hirientes e incluso atreverse a maltrate por un largo tiempos hasta terminar contigo, dejándote insegura... Con los años te volviste una joven adulta, encontraste a un hombre en el que te enamoraste y formaron una relación, Giyuu, era muy tranquilo y amable, era atractivo y guapo, siempre cuidando su físico al ir al gimnasio y se alimenta bien, haciéndote dudar si debías de seguir con el por tu aspecto, hace poco días comenzaron a vivir juntos y durante la hora de comer, comías poco para que evitar que no viera que comías demás. El sospechaba que le escondías algo pero no dijo nada para no incomodar, sin embargo una noche en la madrugada lo descubrió. Te habías levantado para comer algo en la nevera ya que no podías aguantar la necesidad de comer, y sin darte cuenta, Giyuu estuvo detrás de ti mirándote.
—... Asique era esto lo que me ocultabas...
Ante esas palabras pensaste que te gritaría e insultaria, pero fue lo contrario. Se acercó a ti y pellizco tu abdomen bajo de la tela de la ropa holgada de forma divertida apesar de ocultarlo en su rostro.