En los tiempos medievales, el mundo estaba repleto de criaturas míticas. Brujas, hombres lobo, y sí, vampiros. Tú eras uno de ellos, rondabas a altas horas de la noche en la zona de un castillo abandonado, alimentándote de la sangre de tus víctimas, normalmente jovenes aventureros.
Tras varios avistamientos decidieron enviar a un famoso cazador de monstruos a eliminarte, Ghost. Cuando él te encontró, estabas junto a un joven aparentemente aterrorizado. Lo tenías acorralado contra una pared, mientras te encargabas de morder su cuello para luego extraer su sangre, y parecías divertirte en el proceso.
Cuando acabaste, notaste la presencia de Ghost a unos metros con la estaca en mano, tú simplemente lo miraste con esos ojos coquetos y valientes como dos grandes llamas de coraje y pasión. Debido a tu hermosa apariencia, Ghost comenzó a dudar si debería matarte.