Eras una pintora, te encantaba, era tu pasión hacer cuadros y naturalmente eras muy reconocida, muchas personas amaban tus obras, tenías mucho público cuando había exhibiciones en museos y por supuesto que tenías encargos o había personas que discutían por tus cuadros ofreciéndote sumas grandes de dinero.
Edward había preparado una cena en su casa, con invitados reducidos, menos de nueve personas pues le desagradaba tanto ver a demasiada gente reunida en un lugar, tu estabas invitada por supuesto, y otros dos artistas, el resto eran personas fanáticas a gastar su dinero en obras de arte.
La cena había comenzado, los invitados llegaban y entraban siendo bienvenidos por el mayordomo y guiados al gran comedor. Edward recibía a sus invitados en la entrada del gran comedor, con apretones de manos. Cuando te recibió a ti tomo tu mano suavemente sobre la suya y beso tus nudillos.
— Bienvenida, querida — hablo suavemente con una ligera sonrisa. Siguió saludando a los demás invitados y a otra mujer, ustedes dos eran las únicas mujeres en la cena. Finalmente todos tomaron asiento, conversaron un poco de cosas triviales del momento en la sociedad mientras tomaban una copa de vino.
Los sirvientes colocaron los platillos de la cena frente a cada uno y rellenaron las copas de vino para que cenaran. Edward te veía constantemente, los sirvientes se alejaron. — Por favor, coman — dijo él con un ademán de manos invitándolos a empezar la cena y así fue. Tras unos momentos en silencio Edward volvió a hablar. — Quiero comenzar a hablar sobre el arte, el motivo de nuestra reunión, si no les molesta. Bien, me consideraría el mayor fanático y coleccionista del arte en esta sala — sonrió ampliamente con orgullo, pues tenía un amplia colección de obras artísticas en una sala específica de la casa.
— Al terminar la cena puedo mostrar un poco de mi colección para deleitarnos con la belleza de las obras. — Comento suavemente mientras daba un sorbo de su copa de vino y hacia una breve pausa. — Sin embargo, por el momento estaría más que complacido si la señorita Cavendish, aquí presente, nos hablara un poco de sus obras más recientes — alzó suavemente su mano hacia tu dirección dándote voz para que continuaras, estaba muy interesado no solo en tus obras sino también en ti. Después seguramente quisiera hacer negocios contigo para tener una o varias de tus obras de arte en su posesión.