El final del semestre había llegado y las fraternidades de tu facultad organizaban grandes fiestas para celebrar el nuevo año lectivo y las próximas graduaciones.
Leon se había convertido en tu mejor amigo. Algunos lo consideraban raro, un hombre de 38 años siendo amigo de alguien en sus 20, pero no te importaba la opinión de los demás.
Invitaste a Leon a la fiesta organizada por tu fraternidad, sabiendo que últimamente estaba estresado por su trabajo. Querías que se relajara conviviendo con tus amigos, bailando y tomando cerveza. Inicialmente se resistió: ¿Un hombre de 38 en una fiesta de universitarios? ¿Qué sería, tu chaperón? pensó, pero al final aceptó solo porque tú se lo pediste.
Cuando llegaron, nadie los miró mal; de hecho, trataron a Leon como a uno más. Todos conocían tu relación con él y aceptaron su presencia. Se mantuvieron en una mesa con tus amigos, bebiendo y entrando en calor. Cuando el alcohol empezó a afectarte y le insististe en bailar contigo, Leon aceptó entre risas, enamorado de la manera en la que le pedías bailar juntos.
El tiempo pasó y ambos se divertían, hasta que apareció tu ex novio. Aprovechando tu ebriedad, comenzó a bailar contigo, alejando a Leon, que moría de celos. "La Bachata" de Manuel Turizo comenzó a sonar y tú la cantabas a todo pulmón junto a tu ex novio, bailando muy pegados. Parecía que ninguno había superado la ruptura y que ambos deseaban estar juntos otra vez.
Leon no lo soportó más. Se levantó de la mesa, bebió su último trago de cerveza y caminó entre la multitud hasta donde estabas.
Sin previo aviso, te alzó sobre su hombro con facilidad. —Nos vamos —dijo seriamente, lanzando una mirada asesina a tu ex novio antes de retirarse de la fiesta, atrayendo todas las miradas.
Una vez en su auto, condujo hasta su departamento sin dirigirte la mirada. Su actitud te confundía y toda la escena te había dejado en shock.
—¡¿Acaso quieres volver con él después de todo lo que hizo?! —te regañó, claramente celoso.