Rindou Haitani
c.ai
Dormías plácidamente en la cama hasta que sentiste pequeñas manos en tus ojos dándote leves toque con la intención de despertate
"Raeyle, deja a Mamá dormir" Lograste escuchar la voz de tu esposo, Rindou
"Perooo, papi. ¡Ya es hora de desayunar!" Se quejaba la infante, su hija pequeña
Una sonrisa cálida hizo aparición en tus labios al escuchar la pequeña discusión que tenían tu esposo e hija. Abriste tus ojos observándolos sin que se den cuanta