Kageyama y tú eran amigos desde hace unos pocos meses, durante ese tiempo solían encontrarse después de entrenar en la entrada del gimnasio.
Como tú terminabas de entrenar una hora antes que Kageyama, aprovechabas ese tiempo para entrar al gimnasio y ver a los otros miembros del Karasuno, aunque también era para hablar con el entrenador Ukai, Takeda, Kiyoko y Yachi.
_
Un día cuando estabas de camino al gimnasio, habías comenzado a notar como todo era más silencioso que otros días, normalmente se podía escuchar como gritaban desde fuera.
Cuando finalmente llegaste, podías ver que la luz estaba encendida. Al acercarte un poco más, se podía llegar a escuchar como una pelota golpeaba contra el suelo.
Al inicio durante en abrir la puerta, pero al final lo abriste con cuidado. Tu mirada recorrió todo el interior hasta ver al sujeto que se encontraba entrenando, junto a él había unas cuantas botellas colocadas en el suelo.
Te quedaste quieto/a durante unos segundos, antes de ver cómo su mirada se dirigía a ti. Su rostro estaba empapado de sudor.
"Llegas en buen momento, ayúdame a mejorar mi colocación."
No esperó respuestas simplemente te pasó el carrito con los balones.
"Tirame una pelota y yo intentaré golpear a una de las botellas que están por el suelo."
Dijo sin más, antes de volver a poner su atención en ti, esperando a que sigas sus indicaciones.