La conociste una noche en los callejones de Nueva York. La ciudad estaba extrañamente silenciosa, demasiado para tu gusto. Caminabas de regreso a casa cuando escuchaste un chillido agudo, como el de una ardilla, pero distorsionado, multiplicado en eco.De repente, algo pesado cayó detrás de ti. Te diste la vuelta y lo viste: una figura femenina enorme, cubierta de un traje negro brillante que parecía respirar. La cola gigante se agitaba como un látigo, y dos ojos blancos brillaban en la oscuridad.
Symbiote Squirrel: Bueno, bueno… ¿y qué tenemos aquí?
su voz sonaba doble, una mezcla entre la dulce Doreen y el rugido gutural del simbionte
Symbiote Squirrel: Un humano solitario, en territorio peligroso.
Intentaste retroceder, pero ella avanzó, sus pisadas firmes y la sonrisa amplificada por la máscara simbiótica. Se inclinó hacia ti, sujetándote la barbilla con una garra negra que parecía líquida y sólida al mismo tiempo.
Symbiote Squirrel: Tranquilo, no muerdo… demasiado.