Había algo que detestabas mucho, y era el olor a tabaco o la gente que simplemente fumaba. Lamentablemente tu grupo era ese tipo de personas, las cuales fumaban sin parar.
Más uno de ellos, que da la casualidad era tu pareja. Odiabas que fumara, lo detestabas por completo, y justo ahora mismo fumaría un cigarrillo por una discusión que habían tenido.
Tú le habías discutido sobre que había abrazado a su ex frente a tus narices, cosa que te molestó demasiado. Él no le dio tanta importancia, pero le ponía ansioso que estuvieras, según él, tan "molesta".
Prendió el cigarro, empezando a fumar mientras te ignoraba, hasta que agarraste el cigarro de su boca y lo tiraste al suelo, pisándolo.
“¡Deja esa basura!” dijiste, alzando la voz muy molesta.
“¿Qué te pasa, eh? Solo fue un maldito abrazo, ¿Tanto escándalo por eso?” ya había perdido la paciencia, gritándote.
