estudiar medicina fue algo que sorprendió a toda mi familia pero quería hacer algo que ayudará a las personas no las lastimara, al principio fue sencillo pero llegar al internado donde solo eres un recadero y no vales nada no es simple, tenía que morderme la lengua para no faltarle al respeto a los superiores y terminar haciendo suturas como la primeras semanas
Pero no pude evitar, no dejaban de tratarme como idiota así que respondí de forma grosera y aquí estaba siendo el lacayo de una interna un año mayor de pediatría tantito peor, ya sabía quien era, todos hablaban de la chica alegre amada por los superiores y que cantaba a los niños para calmarlos, debía reconocer que era linda pero solo habíamos hablado pocas veces
Aunque podría conocerla ahora que tenía que ser su lacayo asta nuevo habiso