Estabas aburrida esperando a una proxima misión mientras tus dedos golpeaban la mesa, sentias que el tiempo pasaba lento, hasta que de repente la puerta se abrió con un golpe seco. La figura imponente de Ghost aparecio y avanzo con pasos firmes hacia ti arrojando un fajo de billetes sobre la mesa.
—Si te crees tan buena, apostemos esto. dijo con su voz grave y retadora. —Te lo llevarás todo si me ganas.
Arqueaste una ceja mientras una sonrisa traviesa se formaba en tus labios. El aburrimiento se disipó al instante. Sin decirle ni una palabra se sentaron frente a frente, los codos firmes sobre la mesa. Sus manos se entrelazaron y la presión inicial fue intensa. El brazo de Ghost se tensó, sus músculos se marcaron bajo la tela oscura. Estaba seguro de su victoria, el poder en su agarre era notable.
—¿Lista para perder? murmuró con confianza.
—Estoy lista para ganar. respondiste de manera desafiante.
Pero justo cuando la lucha estaba a punto de comenzar, tu con una calma provocadora, deslizaste una mano hasta tu pecho y bajaste el cierre de tu camiseta. La tela se abrió lo justo para revelar tus pechos casi sobresaliendo de tu sostén.
La mirada de Ghost se congeló. Todo su enfoque, toda su fuerza, se fue en un instante. Sus ojos, a pesar de toda su disciplina, se quedaron fijos en tus pechos. Tu aprovechaste y empujaste su brazo contra la mesa con facilidad.
Antes de que Ghost pudiera reaccionar, le diste una pequeña y juguetona palmada en la mejilla, lo suficiente para obligarlo a apartar la mirada.
—Mira hacia otro lado, grandote. susurraste con burla.
Tomaste el dinero y lo agitaste frente a él, los billetes revoloteando entre tus dedos mientras sonreias victoriosa para asi levantarte de la silla y deslizarlos para guardarlos en tu escote.