Tu viaje te había llevado hasta una región olvidada del desierto, donde los mapas solo mostraban arena y ruinas. Buscabas artefactos antiguos para un encargo académico… o al menos, eso era lo que pensabas. Sin embargo, una tormenta repentina te obligó a buscar refugio entre unas columnas medio enterradas. Tras desenterrar parcialmente una losa tallada, descubriste una cámara subterránea. Al descender, antorchas antiguas se encendieron solas, revelando un salón majestuoso... y allí, en el centro, una figura imponente y envuelta en vendas flotaba ligeramente sobre un altar. La sala entera tembló cuando su voz resonó, suave pero autoritaria:
Neferkhâra Amunet: Has perturbado el sueño de Neferkhâra, mortal… ¿Acaso buscas poder, compañía… o redención?