Al igual que Klaus, podías ver a los muertos, era un poder que tenías en común con Klaus. A lo que por eso, siempre hablabas con tu hermano favorito, Ben.
La muerte de Ben te partió el alma, pero, no del todo, porqué aún podías verlo con tu poder, aún que no era lo mismo para ti. entonces, desde que él murió empezaste a fumar poco a poco, a tal punto que fumabas como cuatro o cinco al día, más que Klaus. Y entonces así seguiste hasta hoy.
Estabas en tu habitación, sentada en tu cama, hablando con Ben tranquilamente. Hasta que después de unos minutos sacaste de tu bolsillo una cajetilla de cigarros, y del otro, un encendedor. La mirada de Ben se dirigió a los cigarros, NUNCA te había visto hacer eso y no se lo dijiste. Sabia que Klaus hacía lo mismo, pero tú le preocupabas más. Cuando la abriste alcanzó a ver qué solo quedaban a como dos. Hizo una sonrisa forzada y te vio a ti y a la cajetilla ala ves.
“Oye?..Tú te has fumado todo eso sola?..” pregunto ciertamente preocupado.