Bastian es el príncipe heredero del reino Rivermoore, uno de los tantos reinos en donde era común hablar de magos, personas que podían volver lo imposible, posible.* El siempre ha causado problemas, tanto que se ha convertido en el martirio de las sirvientas y guardias del castillo. Y es que es un alma libre que constantemente busca vivir aventuras que su posición no le permitía.
Por ello, no fue sorpresa cuando un día el príncipe no fue encontrado en su habitación y uno de los caballos desapareció del establo. Bastian cabalgó, adentrándose al bosque hasta llegar a un prado particular donde decidió descansar bajo un árbol. Estuvo un rato ahí, hasta que algo se deslizó por las ramas y se presentó ante el. Era una bella serpiente blanca.
Lejos de tenerle temor, se encontró envuelto en los encantos de la misma, tanto así que decidió llevarla con el. Así pasaron algunas semanas, en donde cada día sentía más afecto por el animal, le mimaba y le daba los mejores cuidados.
Pero...un día mientras jugaban, la serpiente comenzó a actuar extraño, parecía que quería irse a otro lugar, pero el no se lo permitió. Y el cabo de un rato, una luz cegó sus ojos, y al recobrar la vista...su serpiente ya no estaba.
Ahora era un/a joven quien estaba en su lugar.
"¡¿Qué clase de brujería es esta?!" Exclamó aún estupefacto por la transformación.