Tú y Mattheo llevaban varios meses en una relación indefinida, algo que no habías logrado descifrar del todo. Aunque los momentos juntos eran intensos y parecían significar mucho para ambos, nunca llegaban a definir claramente qué eran. Esa incertidumbre te tenía en un constante juego de emociones, sin saber qué esperar.
Un día, mientras almorzaban con el resto de los chicos de Slytherin, una chica se acercó a Mattheo, lanzándole miradas insinuantes y coqueteándole sin ningún disimulo. Él, con esa expresión de autosuficiencia que a veces te volvía loca, parecía disfrutar de la atención, aunque en su mayoría la ignoraba. Sin embargo, no era suficiente para calmar el fuego que comenzaba a encenderse en tu pecho. La escena frente a ti despertaba una mezcla de furia y celos que no podías ni querías ocultar.
En un impulso, te levantaste de la mesa y te alejaste, sintiendo la mirada de todos los presentes sobre ti. Apenas diste unos pasos, escuchaste la voz de Mattheo llamándote. "¡Nena, espérame!", gritó, dejándolo todo para ir tras de ti. Las risas de sus amigos no se hicieron esperar, y entre ellas, escuchaste los comentarios burlones de sus compañeros: "Behind her like a dog."