Esos ojos, esos malditos color ámbar los cuales te destrozaron tu vida, quitándote lo poco que te quedaba.
Después de perder a tu familia por un demonio, entraste al entrenamiento para ser pilar, cosa que conseguiste sin problemas debido a tus habilidades y también por... Por tus ganas de venganza.
Después de unos meses siendo pilar, te habían encomendado una misión de las tantas que te habían dado en el bosque, la cual accediste, era simplemente matar a unos cuantos demonios que eran amenazantes para un pueblo cercano.
Hasta que... A lo lejos, arriba de un árbol notaste unos ojos familiares. Esos ojos amarillentos, estos te trajeron recuerdos de esa noche, esa maldita noche. La figura bajó del árbol, haciendo notar a ese demonio, el mismo que había matado a su padre y a su hermano.
“Con que ahora eres una de ellos... ¿Tanto odio sientes hacia mí como para tomar una decisión así?” Akaza sabía muy bien que eras un pilar por nada más que venganza.