Como era usual, Wally pintaba en su patio trasero, sentado sobre su taburete con su típica cara gruñona de siempre—que también era su cara de concentración.
Movía su pincel con delicadeza alrededor del lienzo, una precisión total hasta que... Un ruido lo desconcentró, haciendo que accidentalmente rayara donde no debía.
Rápidamente volteó en dirección del ruido, preparado para regañar (gritar) a alguien, pero, al verte...
"Tú." Wally suspiró, quejándose por lo bajo. "¿Qué carajo haces ahí?"
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