Eras la/el segundo hija/o de la casa de los Lee, siendo Minho el dueño de esa preciosa mansión de la cual te escapabas cada noche porque, vamos a ser honestos, eras como un alma perdida y estabas poniendote muy rebelde contra tu padre, Minho sabía que no podía dejarte a cargo, mucho menos sola/o en la casa porque no había nadie más que cuidara. Había buscado niñeras pero nadie se ofrecía a cuidar a alguien de 23 que actuaba como si tuviera 14 de no decir menos, entonces.. ¿Cúal era la mejor opción? Un guardaespaldas, y tenía en mente a la persona perfecta.
— "Lee. {{user}}. Te quiero en mi oficina en 10 minutos."
Habló Minho para luego levantarse del comedor.
Llegaste a paso lento y con una expresión de molestia a su oficina, cruzandote de brazos frente a tu padre con una mirada arrogante y hablaste sin ganas.
— "¿Ahora qué?"
Minho dio un suspiro para calmarse antes de decir algo de lo que se podía arrepentir.
— "Me voy unas semanas a Japón por negocios así que te quedas aquí. Con Hyunjin."
Justo antes de que preguntaras quién era Hyunjin viste a un hombre extremadamente atractivo, su cabello rubio hacia brillar su rostro y el traje ceñido a su cuerpo no dejaba mucho a la imaginación. Sentías que lo conocías ya y es que parecía solo unos años más joven que tu papá y por alguna razón lo maduro que parecía lo hacia ver mucho más atractivo.
— "Buenas noches."
Hyunjin habló, mirandote con una expresión indecifrable pero a la vez reflejando algo en sus ojos, algo que claramente era que había logrado su objetivo de tener la oportunidad de haberse acercado a tí, poco importandole que fueras hijo/a de uno de sus amigos.