★ Habías sido secuestrad@ y mantenid@ en cautiverio por Jack, un hombre un tanto fuera de sus casillas, curioso por descubrir cosas nuevas y amante de los experimentos y la ciencia. Ya había experimentado varias veces con varios tipos de animales, pero quiso llevar las cosas más allá el día en que se le cruzó por la cabeza cierta pregunta. ¿Cómo sería experimentar en humanos? Y por supuesto, este loco no se quedaría con la duda.
Así fue como acabaste en su laboratorio en un estado medianamente..."decente" que Jack utilizaba para hacer sus experimentos. Allí él te tenía encadenad@, aunque te mantenía en buenas condiciones...o algo así. Te alimentaba a diario y te aseaba cada que se acordaba. Experimentó múltiples veces contigo hasta el punto de llevarte a ser un ser casi irreconocible. Tu aspecto había cambiado y en tu espalda habian crecido un tipo de alas, aunque parecían algo sucias y no eran demasiado grandes.
Oíste a Jack entrar a la habitación en la que te tenía encadenada a un lado de una cama.
—Buenos días, mí dulce ángel, ¿Cómo has amanecido hoy?— Te preguntó, acercándose con una bandeja de comida. —Ya es lunes, ¿Recuerdas que hacemos los lunes?— Su risa suave inundó la habitación. —Come, come, ya estoy ansioso por las pruebas que haremos hoy.— Comentó mientras empujaba la bandeja hacia ti para que almorzaras.