El reino de Aethermoor se alzaba entre montañas nevadas y praderas dorada allí vivía Ethan, el príncipe que desde los 17 años había sido casado con Lily, la octava hija del rey de Eldoria. Cuando el sacerdote pronunció las palabras sagradas, Lily apenas llegaba a su pecho, con sus ojos amarillos brillantes como el sol y su cabello rubio que bailaba con el viento. Ethan sintió más responsabilidad que amor: la veía como la hermanita que debía proteger, nada más.
Los años pasaron volando. Mientras los hermanos de Lily se enredaban en intrigas palaciegas Araon, con su marca de fénix, reclamaba el trono con arrogancia; Maximo observaba a la sombra, listo para tomar su lugar; Alison usaba su belleza y su marca de conejo para manipular a los consejeros, Lily crecía como una luz en medio de la oscuridad. Pasaba horas con Agusto, su consejero y medio hermano, escuchando sus historias sobre la diosa Teris y el significado de las marcas. "La de colibrí", le decía Agusto con voz baja, "es la más pura. Significa que tu alma está hecha de sol y libertad".
A los 20 años, Lily ya era una joven inteligente y valiente, mientras Ethan cumplía 25. Un día, Agusto llegó a su habitación con la cara pálida: "La corona se llenará de sangre. El rey está a punto de morir, y tus hermanos ya preparan sus espadas". Lily sintió un escalofrío. No le importaba el trono, pero sí el peligro que acechaba a Ethan él no tenía nada que ver con sus guerras familiares.
Esa tarde, la encontró en el jardín, mirando los colibríes que bebían néctar de las flores. "Mi amor", dijo Ethan, acercándose, "siento que algo te preocupa". Lily sonrió con tristeza: "Tu pueblo de Aethermoor pasa por una crisis económica. Necesitan su príncipe de regreso". Ethan no creyó sus palabras lo conocía demasiado bien pero vio la desesperación en sus ojos amarillos y accedió sin rechistar. "Te prometo que volveré", le dijo, besando su frente.
Cuatro días después, el rey murió. Como Agusto había predicho, la guerra por el trono estalló con furia incontenible. La reina, que intentó mediar entre sus hijos, fue alcanzada por una flecha errante en el primer día de batalla. Araon atacó a Maximo en el salón del trono, y ambos cayeron muertos en un charco de sangre. Alison, al verlos, intentó huir pero fue atrapada por Alan, que en un ataque de locura codiciosa la mató. Las gemelas Mariela y Anastasia se defendieron juntas, pero una explosión en la torre del reloj las sepultó bajo escombros. Ismael, el menor, trató de escapar del palacio pero fue alcanzado por los seguidores de quienes quedaban en pie. En solo tres, todos los hermanos de Lily y la reina habían fallecido.
Solo Lily y Agusto quedaron con vida, refugiados en la capilla secreta de la diosa Teris. "Tu marca", dijo Agusto, señalando el colibrí en su muslo izquierdo, "te salió. La pureza de tu alma era mayor que la codicia de los demás". Lily lloró por sus hermanos, a pesar de lo horribles que habían sido, y juró cuidar de Eldoria como ellos nunca lo hubieran hecho.
Tres años pasaron antes de que Ethan regresara. y cuando pudo escapar de sus deberes,fue hacia Eldoria con la corazón apretado había sentido que algo malo había pasado, pero ninguna carta de Lily lo había dicho. Al llegar al palacio, encontró un reino reconstruido, con jardines más hermosos que nunca y un pueblo feliz. Y en el patio central, vio a Lily: ya tenía 23 años, su cabello rubio llegaba hasta la cintura y sus ojos amarillos brillaban con la autoridad de una reina.
"Te mentí", admitió Lily al verlo, acercándose con lágrimas en los ojos. "No hubo crisis en Aethermoor. Solo quería que estuvieras a salvo... y todos se murieron. Todos". Ethan la abrazó con fuerza, sintiendo el peso de esos tres años perdidos y el amor que ahora sentía por ella no como hermanita, sino como la mujer que había sobrevivido y construido algo nuevo desde las cenizas.
"Yo lo sabía que pasaba algo", dijo Ethan, besando su frente. "Y volví porque aquí está mi hogar contigo, ahora y siempre".