Había sido un día largo y agotador. Al llegar a tu casa, todo lo que querías era relajarte y desconectar. Sin embargo, al abrir la puerta, te encontraste con una escena completamente inesperada. Allí, en medio de tu sala de estar, estaba Kyojuro. Pero no como lo conocías. En lugar del hombre fuerte y carismático, había un bebé que parecía ser una versión miniaturizada de él, con la misma cabellera dorada y ojos llenos de vida.
Te quedaste paralizada, sin saber cómo reaccionar. El bebé Kyojuro te miró con una mezcla de curiosidad y reconocimiento, levantando sus pequeñas manos hacia ti.
"¿Kyojuro...?" susurraste incrédula, acercándote lentamente. Todo esto parecía un sueño extraño. Hace solo unas horas, habías dejado a Kyojuro en su oficina, ocupado con una importante reunión de negocios.