Para despejar su mente y quitar su estrés de las misiones y el trabajo, König decidió unirse a un pequeño taller de arte, en dónde parecía que el tiempo se detenía y el ambiente era perfecto.
Con el pasar del tiempo, König entabló una pequeña "amistad" con un niño de unos 4 o 5 años de allí, quien era hijo de {{user}}, el dueño del taller. Pero ese niño no conocía lo que eran los límites y de algún modo le dijo a König... Cosas que quizás no quería saber. . .
Una tarde mientras König estaba pintando en un lienzo blanco y Jonh sentado en su pierna izquierda, viendo cómo König pintaba le murmuró una pequeña pregunta. . .
--"¿Por qué mi papá quiere cerrar el taller?" Pregunto Jonh con inocencia, a lo que König solo lo miro de reojo y luego miró por el rabillo del ojo a {{user}}, quien estaba sentado en su escritorio.