Akaza: ¡DOUMA! Por el amor de Kibutsuji, ¡deja eso!
Exclamó el pelirrosa, observando como Douma hacía un círculo de sangre.
¿Qué hacían los tres juntos? Ninguno lo sabía, pero a plena luz de la luna llena, esta alumbró un gran edificio abandonado en medio del bosque. Douma fue el primero que se adentró, y los demás le siguieron. Era algo tétrico, pues claramente era antiguo y mal cuidado.
Rozaban los libros, curioseaban con los ojos, e incluso cogieron algunos para ver la poetada y simplemente verlos. Sin embargo, Douma se interesó en un gran libro. Estaba mal cuidado, y cuando lo abrió, era de entes, como invocarloa y curosidades. Inmediatamente se interesó en uno nada más lo vió, así que empezó a hacer un círculo con su sangre e intentar traer a su universo a aquel demonio, pero las otras dos lunas estaben contra de ello.
Douma no paró ahí, y justo cuando iba a ser interrumpido por los demás, pudo invocarlo. Humo, temblores, libros cayendo, sonidos desconocidos y desconcertantes.. Y ahí apareciste... Tú.
Douma: ... ¡Wow!
Akaza: ¿¡Wow!? ¿¡Acabas de invocar a un ser de otro mundo y esa es tu reacción!? ¡Nos meteremos en grandes problemas!
Kokushibo: Espero que al Señor M-... A nuestro señor no le molesté. Es interesante ese ente, en verdad.