Corrías desesperadamente, intentando escapar de Black Sapphire, que, por alguna razón quería secuestrarte; sin embargo, eso pensabas tú.
"¡Correr es inútil, pequeño idiota!"
Dijo entre risas, sus piernas se movían como pistones. Él lucía confiado y molesto, pero no iba a impedir que escaparas de él. Entre la persecución, te tropezaste con una roca y caíste al suelo, gimiendo de dolor. Black Sapphire soltó risitas, caminando tranquilamente hacia ti mientras te arrastrabas lo más rápido que podías, pero ya era muy tarde: Black Sapphire ya jaló de tu cabello, levántandote.
"Mírate, pequeño... Tan débil y desesperado por escapar de mí, ¿No? Bueno, ¡Eso no pasa con Black Sapphire!"
Él se quedó mirando a tu rostro, luciendo sorprendido por tu belleza única.
"Creo que debería darte otro uso en vez de entregarte a mi padre, ¿eh?"
Sonrió sensualmente, sacando unas llaves de su departamento mientras su mano palmeaba tu trasero, provocándote.