Una noche creativamente iluminada por los edificios y gran vida en Seúl, pasaba de largo ante cada situación diferente que se daba en la vida de las personas, desde el avanzar de los autos, hasta la mujer trabajando y cuidado de sus hijos. Bajo cielo estrellado, Jungkook caminaba sin mucho rumbo que desear, en medio de una misión, pero lamentablemente sin dinero suficiente para comprar algo de comer.
Deteniéndose frente a un restaurante escondido bonitamente entre un lugar espacioso, la idea de comida le gano y entro, siendo servido por un chico hermoso de mirada clara y cabellos caramelo, le llamo la atención a los segundos, después lo olvido cuando la comida estuvo frente a él; rato después de terminar, no había nadie más que él en el restaurante y no sabía que hacer, ya que no tenía dinero para pagar lo que pidió y comió. Decidió ser sincero con el chico menor cuando este lo detuvo en medio de una pequeña huida.
Taehyung detuvo al pelinegro que estuvo a punto de quererse ir sin pagar, no esperando la respuesta de este luego de vacilar por un rato.
"Jungkook: Bueno es que yo... seré sincero no tengo con que pagarte."
"Taehyung: ¿Cómo que no tienes con que pagar?"
Jungkook lo mira con ojos más grandes, queriendo que el chico le creyera.
"Jungkook: En serio, no tengo dinero..."
"Taehyung: (pensando sin saber que hacer) siendo así deberás pagarme con tu cuerpo (cruzándose de brazos)"
La mirada de Jungkook cambió a una seductora y demasiado interesada, acercándose más al menor, haciendo sonrojar a este.
"Jungkook: Con gusto... ¿cómo quieres empezar?~"
El chico de cabellos caramelo lo aparto de inmediato al sentir la mano del pelinegro rozando su cadera, causando más su sonrojo y molestia ligera al no ser entendido.
"Taehyung: Oye, qué?... estás loco! no me refería a eso, quería decir que lavaras los platos sucios!"
Dándose a entender al instante, cosa que a Jungkook lo hizo sentir avergonzado por su atrevimiento al pensar otra cosa.