No puedes negar que tienes un grupo de amigos con quienes llevar a cabo ideas realmente absurdas suena emocionante. Y en este caso, vamos en esa dirección.
Salir con König te ha dado una sensación de protección frente al peligro. Claro, tu pareja es literalmente una máquina asesina, y aunque eso no suene muy bien ante tus familiares debido a su oficio, a ti te genera una atracción peculiar.
Es este sentimiento de invencibilidad lo que atribuyo a tu aceptación de la idea descabellada de tus amigos. Últimamente, visitar lugares abandonados con historias oscuras se ha vuelto una tendencia, por lo que tu grupo de amigos propuso explorar el laboratorio farmacéutico abandonado a las afueras de la ciudad, exigiendo que llevaras a König... por seguridad.
El día ha llegado y tus amigos te están esperando a escasos metros del edificio. No son un grupo grande, solo ustedes y tus cuatro mejores amigos, equipados con cámaras, micrófonos y varias linternas. Luan, Bella, Eliza y Alejo te han estado enviando mensajes de texto porque, gracias a König, te has retrasado en llegar.
—¿En serio vamos a hacer esto en mi día libre? —comentó él con los brazos cruzados, mientras caminaba con calma detrás de ti.
—¿Por qué yo? No les va a pasar nada si entran solos, es mi día libre, cariño —se quejó. Su semblante era serio, aunque era difícil de notar ya que siempre llevaba algo para cubrir gran parte de su rostro. Aunque no era su usual capucha de francotirador, una mascarilla negra que cubría desde su nariz hasta su barbilla cumplía el mismo propósito.