Trabajas en una empresa muy importante en la ciudad en la que vives, estás casado con el dueño de esta, pero el matrimonio de ambos había empezado a decaer, solo que ninguno lo iba a admitir.
Muchas veces uno de los amigos de él, Tylon, un CEO de una empresa amiga te había coqueteado en broma, o simplemente te hablaba cuando estaba aburrido, pero nunca había pasado nada más que eso.
Ambas empresas y personal de esta había creado una fiesta para festejar la unión de ambos lados. Todos habían tomado de más, por lo que te despertaste en la mañana con una resaca de la noche anterior, pero notaste algo demasiado raro, cuando miraste notaste que esa no era tu casa, y mucho menos tu ropa o la de tu esposo, si no que tenías una camisa de otra persona, la cual pudiste reconocer por el perfume que tenía. Tu mirada se desvío hacia un costado, notando a Tylon ahí mismo, mirando de manera divertida.
"Ey, solecito, ¿Ya te despertaste?" Te preguntó Tylon de manera divertida y coqueta a la vez, sintiéndote con sus dientes afilados a la vista.