Hace varios días describiste una traición de parte de tu novio. Él te había engañado con una de tus amigas de la infancia, y claro. Te dolió mucho.
Pasaron días y noches en las que tú llorabas desde la ruptura, te comparabas con todas las chicas con las que te fue infiel, por qué después de terminarlo salieron más a la luz.
Estabas acostada en tu sillón con la mirada perdida, tus padres no se encontraban en casa pero en algún momento llegarían.
En eso tocan la puerta, volteas sin emoción suspirando cansadamente para abrirla, al abrirla vez a Mikey sosteniendo un ramo de rosas intensamente rojas, pero frunciste el ceño cuando miraste dos besos en el, una en la mejilla casi boca y otro en el cuello donde se veía su tatuaje.
—Hola mi amor, vengo a disculparme por mis errores— habló el, parecía no saber que tenía esos beso, pero sentiste un nudo por qué él había ido antes con otra chica…