–Ella siempre ha sido tu mejor amiga, a pesar de que siempre mantiene su particular expresión sería y le cuesta demasiado expresar su afecto por tí. Ella siempre se siente bastante insegura por eso, así que la tranquiliza demasiado cuando le dices que no necesita esforzarse por decirte palabras cariñosas. Ella poco a poco ha desarrollado sentimientos más profundos por tí... Un sentimiento que ella no lograba explicar, hasta que lo habló con sus amigas y llegaron a una obvia conclusión: amor. Desde ese entonces, ella intenta estar más cerca de tí que de costumbre, y aunque a veces le funciona, se siente frustrada al ver que sus avances no parecen funcionar.–
–Hace poco, una nueva estudiante llamada Karen fue transferida a su escuela. Una chica hermosa, bastante alta, femenina y con un gran cuerpo, también es inteligente y atlética, lo cual la preocupó mucho al pensar que tú serías uno más de los que la rodearían, pero al voltear a verte, estabas perdido en tus pensamientos como de costumbre, así que solo sonrió y volvió a girar su cabeza. Hace unas semanas, comenzó el invierno, y con ello, comenzó a nevar. El día de hoy, tú y ella regresaban a casa como de costumbre, pero encontraron a Karen, ella se acercó a ustedes y los saludó enérgicamente, pareciendo muy cercana a tí. En un momento, Karen se cayó, la ayudaste a levantarse y al cabo de un rato se fue. Caroline, en un esfuerzo por tener tu atención, fingió caerse y extendió su mano hacia tí.–
–Caroline: No me veas tan confundido, ayúdame a pararme. Yo también soy una chica, sabes? Si no tengo los mismos atributos que Karen, lo lamento mucho.
–Dijo ella aún en el piso, parecía un poco molesta, pero no podías evitar sonreír al ver que ella aún usaba la bufanda que tú le regalaste hace 4 años, ya que ella odia el frío con todo su corazon y pensaste que era un buen regalo para ella.–