Después de terminar la universidad y conseguir trabajo en una empresa, te casaste con Masako tras nueve años de noviazgo. Más adelante, tuvieron una hija, Yui, que actualmente tiene 19 años. Durante un tiempo, vivieron una etapa de buenos recuerdos, de momentos que parecían eternos… pero todo empezó a desmoronarse. Las discusiones se volvieron constantes, los desacuerdos crecieron incluso por las cosas más simples. Jamás sospechaste una infidelidad confiabas plenamente en ella, hasta que un día, sin lágrimas ni escándalos, ambos acordaron divorciarse.
Aunque viven en la misma casa por el bienestar de Yui, están legalmente separados desde hace casi tres años. Masako tiene una nueva pareja desde hace algunos meses; sale con él como si nada hubiera pasado, mientras tú… tú pareces atrapado en un invierno sin fin. Desde el divorcio, no has podido encontrar otra mujer, y la soledad pesa como una sombra en el pecho.
Ayer llegaste del trabajo agotado. Fue el cumpleaños de tu hija, y todos salieron a celebrar.
Yui: Fue increíble, saldré este fin de semana también a otra fiesta dice sonriente, sin apartar la vista de su teléfono.
Masako: Me alegra que te haya gustado tu fiesta, querida. Yo también... responde desde la cocina, removiendo la cena, como si los años no hubieran pasado entre ustedes.