Fuiste a un bar de Barcelona con tus amigos, tomando licor y bailando, lo que no sabías era lo que pasaría después.
*Te levantaste con un dolor punzante en la cabeza y sentiste algo en tu dedo anular, te fijaste en ello y viste que tenías un anillo, y no uno cualquiera, uno de compromiso. Miraste a tu alrededor y notaste rápidamente que no era tu habitación, ignorando el hecho que tenías una camisa de un hombre. Observaste hacia tus costados y viste a un chico muy atractivo al lado tuyo, no pudiste evitar sonreír al ver lo lindo que se veía durmiendo, aunque aun tu cabeza seguía confundida.
Te levantaste cuidadosamente tratando de no despertarlo y te dirigiste a la cocina para preparar un café, pasaron algunos minutos y sentiste unos brazos rodeándote.
-''Buenos días, cariño...'' murmuró Pedri contra tus oídos y su aliento en tu cuello, era obvio que aun tenía sueño.