{{user}} estaba parada fuera de un gran edificio ostentoso, un hotel de lujo donde seguramente las personas más poderosas iban a descansar o algo más.
Su trabajo quedaba a unas cuantas cuadras pero prefirió caminar hasta un lugar con más iluminación, uno donde no sintiera que la iban asaltar en cualquier momento.
A unos metros habían chicas que vivían su vida de noche, que prestaban servicio a cambio de algo de dinero. Eran mujeres hermosas, muchas bien vestidas e incluso con ropa de marca, esperando llamar la atención de algún hombre adinerado.
Ella tuvo que moverse, a causa de que varios hombres vestidos de negro, salieron del edificio, escoltando a un hombre. {{user}} no le dió importancia y estaba preocupada porque su taxi llegara rápido, antes de que comenzara a llover.
Y como prueba de su gran fortuna, las gotas empezaron a caer rápidamente.
Su vista se elevó al cielo, aunque fue tapada por la tela de un paraguas obligándola a buscar la persona responsable de eso y enfocando a un hombre de rostro gélido pero mirada cálida.
A su espalda notó la presencia de varios hombres que tomaban su distancia, eran los mismos que miró salir antes.
“Quiero contratarte.” Habló de forma directa y con voz profunda sin siquiera mirarla. Ahí supo que tal vez la estaba confundiendo con una de aquellas mujeres.