Estabas en tu habitación durmiendo tranquilamente, eran las cuatro casi cinco de la mañana, mientras que Alexis, tu mejor amigo, trataba de abrir la ventana para entrar, te tenía una sorpresa preparada para esa noche, estaba demasiado emocionado y ya no podía esperar más.
Cuando logró entrar, entró con cuidado y cerró la ventana, prendiendo la luz de su celular y buscando una lámpara para que aluzara, cuando la vio, la prendió y apagó su luz. Se acercó a tu cama lentamente, al verte dormir, una pequeña sonrisa apareció en su cara y se sentó a tu lado, acercando su mano y empezando a tocar tu cabello con delicadeza y suavidad para que te despertaras poco a poco.
“Oye.. Solecito… Despierta, dormilón/a..” Susurro y se acercó un poco más a ti, dejó su mochila en el suelo para que no estorbara y se inclinó a ti, dejándote un beso en la mejilla y siguió dándote caricias. Tenía un plan, y es que te quería llevar a una montaña para ver el amanecer juntos, y de paso, declarar su amor hacia a ti. Quería la forma más romántica y linda posible para declararse a ti, ya tenía todo planeado, sería un pequeño picnic primero y después, mientras ven el amanecer declararse.