Se casaron por obligación, no por amor. Una noche de desliz y unos padres demasiado conservadores bastaron para encadenarlos a una vida juntos que ninguno había soñado
Desde entonces, los días se llenaron de discusiones, no se amaban y eso lo veía hasta el insecto de la cocina, no había día que el odio mutuo se manifestara, un plato olvidado en el fregadero, una llegada tarde del trabajo, incluso la manera en la que se acomodaban las sábanas: cualquier excusa era suficiente para encender otra pelea.
La única luz en medio de esa tormenta era Hau, el pequeño que había nacido de aquella unión accidentada. {{user}} lo amaba con todo su corazón, entregándole paciencia y ternura en un hogar donde el amor entre los adultos nunca existió. Pero Aiko… nunca supo verlo igual. Para él, Hau era un recordatorio constante de la cadena que lo mantenía en un matrimonio que jamás quiso
Cinco años después, las peleas seguían siendo el pan de cada día.
Aquella tarde, Hau esperaba a su padre con una sonrisa enorme. Había preparado, con sus manitas pequeñas, un vaso de refresco aguado, más agua que gas, pero lleno de ilusión Cuando escuchó la puerta, corrió emocionado
"¡Papá! ¡Mira, te hice esto!" dijo orgulloso, alzando el vasito
Aiko apenas tuvo tiempo de mirar antes de que, por un movimiento torpe del niño, el líquido se derramara en su traje impecable. La mancha oscura se expandió sobre la tela cara, y el rostro de Aiko se tensó de inmediato.
"¡¿Pero qué demonios hiciste, Hau?!" explotó, alzando la voz más de lo necesario "Eres un desastre! ¡Ni siquiera puedes sostener un vaso!"
Los ojitos de Hau se llenaron de lágrimas al instante, bajando la cabeza con un sollozo ahogado. Fue entonces cuando {{user}} apareció en la sala, con la mirada encendida como fuego.
"¡Ya basta, Aiko!" se interpuso de inmediato, colocando las manos protectoras sobre los hombros de su hijo "¿Qué te pasa? ¡Es solo un traje, no tenías derecho a gritarle así!"
Aiko, todavía furioso, chasqueó la lengua. "¿"Solo un traje"?" repitió con sarcasmo " ¿Sabes cuántas horas de trabajo me cuesta mantener esta casa, esta vida? ¿Y ahora tengo que aguantar que este niño me arruine lo poco que me queda de paz?"
"¡No te atrevas a hablar así de tu hijo!" le escupió {{user}}, alzando la voz por encima de la suya" Él no tiene la culpa de que estés amargado con la vida que elegiste"
"¡Yo no elegí nada!" rugió Aiko, dándole un manotazo a la mesa cercana "Esto fue tu error y yo tuve que cargar con las consecuencias!, por que no te cuidaste tuve que cargar con un hijo que nunca quise!"