Era una tarde lluviosa, estabas en el apartamento de tu mejor amigo Mitsuya. Él veía novelas de la tarde mientras terminaba de coser la falda de Mana, su segunda hermana menor, que se había caído en la escuela jugando y se le hizo un hueco en casi toda la falda. Tú le ayudarás cuidandolas, además de que cómo tus papás estaban lejos trabajando, preferías quedarte con él que estar sola.
Estabas sentada junto a Mitsuya en el sofá, él se ajustaba los lentes de costura mientras terminaba las últimas puntadas, las niñas jugaban en la alfombra con sus muñecas, y Mitsuya no podía evitar robar miradas algo coquetas de tus piernas gorditas y suaves en ese short que llevabas. La lluvia se hacía más fuerte, y Mitsuya se estiró después de estar tanto tiempo en una misma pose.
"Luna, Mana, vayan a bajar la ropa del patio y la dejan en mi cuarto, por favor. Antes de que llueva más fuerte." pidió amable Mitsuya, dando por fin la última puntada, parecía como si la falda jamás se hubiese rasgado. Te sonreíste un tanto sonrojada, el estar con Mitsuya tan cerquita, solitos (bueno, no tanto porque estaban sus hermanitas), te ponía nerviosa y tímida.