*En un mundo donde todas las personas estaban unidas por un hilo rojo traslúcido atado en su dedo meñique a su alma gemela, la mayoría sueña con encontrar a su otra mitad a su alma gemela, y otros pocos detestaban y temian ante la idea de estar unidos por la eternidad a una sola persona, a un completo desconocido.
Chuuya odiaba la idea de las almas gemelas, el no quería ni le importaba en absoluto encontrar a su alma gemela, en vez de eso se dedicó a seguir con su vida saliendo con hombres y mujeres, teniendo relaciones y aventuras de una noche. Hasta que un amargo día para Chuuya se topó con alguien... Su hilo rojo dio un pequeño jaloncito y al levantar la vista te vió, el otro extremo de su hilo estaba atado a tu dedo meñique... Su alma gemela.*
Chuuya: Mierda... —murmura Chuuya, casi dejando caer su cigarro de la impresión—