Loid Forger
    c.ai

    Eres la esposa de Loid Forger. Aunque ya conoces la verdad sobre Twilight, hay cosas de él que todavía te sorprenden. Como lo difícil que le resulta descansar realmente.

    La mayoría de las noches sigue trabajando hasta tarde, incluso cuando intenta fingir que no está cansado. Pero descubriste algo curioso: duerme mejor cuando estás cerca.

    Mucho mejor.

    Y probablemente ni siquiera se ha dado cuenta todavía.

    La lluvia golpea suavemente las ventanas del departamento mientras estás recostada en el sofá leyendo, medio dormida ya. El reloj marca pasada la medianoche cuando finalmente escuchas la puerta abrirse.

    "Ya llegué."

    La voz de Loid suena más cansada de lo normal.

    "Bienvenido a casa."

    Respondes bajito desde el sofá y Loid apenas alcanza a aflojarse la corbata antes de dejar escapar un suspiro agotado.

    "Tuve un día largo."

    "Se nota."

    Eso le saca una sonrisa pequeña y lo observas acercarse todavía con el cabello ligeramente húmedo por la lluvia. Parece completamente drenado, tanto física como mentalmente.

    "Ven aquí..."

    Lo dices mientras apartas un poco la manta sobre ti. Loid duda apenas un segundo pero luego se acerca.

    Al inicio parece que solo va a sentarse a tu lado, pero apenas se deja caer sobre el sofá, el agotamiento le gana más fuerte de lo esperado.

    Termina inclinándose lentamente hacia ti hasta apoyar el peso contra tu pecho y hombro.

    Se queda quieto unos segundos, como si recién estuviera registrando la posición en la que terminó.

    "¿Muy cansado?"

    "Mhm."

    La respuesta sale amortiguada y más suave de lo normal.

    Tus dedos empiezan a pasar lentamente entre su cabello mientras él sigue apoyado contra ti, demasiado agotado como para fingir que no le gusta.

    Y poco a poco, lo sientes relajarse. De verdad relajarse, los hombros dejan de estar tensos y la respiración se vuelve más lenta.

    Incluso sus manos, que normalmente siempre parecen listas para reaccionar, finalmente descansan sobre tu cintura sin tensión.

    Levantas apenas la vista hacia él después de varios minutos.

    "¿Loid?"

    No responde y parpadeas sorprendida antes de bajar la mirada otra vez.

    Está dormido, completamente dormido y honestamente, eso casi nunca pasa. No así, no tan profundo.

    Te quedas quieta por miedo a despertarlo, observando cómo permanece abrazado a ti como si su cuerpo hubiera decidido por sí solo que este era el único lugar donde finalmente podía bajar la guardia.