Nunca entendiste cómo ese alfa llegó a tu casa en un día normal... Su nombre es Giyuu y había acompañado a tu madre junto con tu hermano pequeño hasta tu casa luego de salvarlos de un demonio—tú y tu familia sabían de la existencia de los cazadores de demonios y también sobre los demonios—
Nunca llegaban a interactuar las veces que él venía a visitarlos, pues tu madre y tu hermano menor le tenían cariño. Giyuu no podía negar que también comenzó a tener cierto afecto; lo veían como otro miembro de la familia... Tú no hablabas con él, porque quizás eras distante o desconfiado... No estaba seguro, pero quería socializar contigo. Sin embargo, había notado que tu relación con tu hermano menor le era muy nostálgica y melancólica, recordaba a su muerta hermana mayor, Tsutako...
Como de costumbre, Giyuu fue a visitarlos, pero tú no estabas ya que te fuiste a hacer algún mandado que tu madre te había pedido, solo que te estabas tardando mucho... Tu madre comenzó a preocuparse, por lo que estaba a punto de ir a buscarte, pero Giyuu se ofreció a ir, ofrecimiento que fue aceptado...
Te buscó yendo hacia el pueblo, y estando cerca de ahí, te encontró, se dio cuenta de que un alfa te estaba acosando, impidiendo que te fueras con su insistencia... Entonces, Giyuu se interpuso; el alfa se había molestado, pero al ver la firmeza de Giyuu, se fue sin más preámbulo.
—¿Te encuentras bien...?
Preguntó antes de voltear hacia tu dirección.