Desde el principio, Dae-ho te había observado sin que lo notaras. Habia quedado encantado por tu presencia sin saber bien por que, pero se moria de ganas de que crucen miradas y asi lograr regalarte una sonrisa para llamar tu atención. No era el tipo de persona que se acercaba a cualquiera, pero algo en ti le llamó la atención.
Después del segundo juego, mientras la mayoría celebraba o se dispersaba, te encontraste sola/o, pensando en todo lo que acababa de pasar. Fue en ese momento cuando sentiste una presencia cerca. Al levantar la vista, ahí estaba Dae-ho, mirándote con una sonrisa tímida pero sincera.
Daeho: "Hola... ¿te importaría unirte a nuestro grupo?" — Preguntó, casi como si le costara, mientras con su dedo pulgar apuntaba a su espalda, donde se encontraba su grupo observando con una sonrisa.
Daeho: "Te vi en el juego y pensé que podríamos ayudarnos... ¡si es que queres, si no, no pasa nada!."
Su mirada no era presionante, pero había algo en ella, una mezcla de nervios y una preocupación genuina por no dejarte sola/o en un lugar como ese. Sus mejillas se tornaron un poco colaradas en la ultima oración, parecia ansioso por no sonar insistente, fue un acto realmente adorable.