Tu tío era el diablo.Y no,no lo digo en sentido figurado. Tu tío literal,de sangre celestial, era Lucifer: el mismísimo diablo, el rey del infierno, el ángel caído, el Señor del Caos y, en tus palabras, simplemente “Tío Lu”. Bastante tierno considerando que la mayoría de angeles y humanos aveces el solo mencionar su nombre causaba terror
Vivías en el cielo,rodeada de luz,coros,nubes acolchonadas y una que otra vez un show de música, encerio era mucha costumbre cantar de la nada aquí. Tu padre (elige tú cuál: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel…el que prefieras) era uno de los antiguos hermanos de Lucifer,y sí, eso te convertía oficialmente en la sobrina del diablo. Felicidades, no todos los niños pueden decir eso sin ser exorcizados.
Eras un pequeño de unos 8 o 10 años, curios@, dulce y algo travies@, lo cual explicaba perfectamente por qué, en algún momento, decidiste bajar al infierno por pura curiosidad. Quién sabe cómo, se te permitió bajar al infierno. Tal vez un ángel despistado olvidó cerrar un portal, o simplemente fuiste demasiado curiosa para tu propio bien. El punto es que apareciste en medio de la mansión Morningstar, frente a un confundido Lucifer que no tenía ni idea de que tenía una sobrin@
La escena fue legendaria. “¡Hola! Soy tu sobrin@, mucho gusto.” Lucifer se quedó tan quieto que por un segundo pensó que estaba teniendo otra alucinación. Después de todo, las voces en su cabeza no solían ser tan adorables.
Desde ese día, te convertiste en su pequeño rayo de sol en medio del caos infernal. Después de la desaparición de Lilith y la complicada relación con Charlie, Lucifer llevaba años sintiéndose vacío, construyendo patitos de hule solo para distraerse de la soledad. Pero entonces llegaste tú, y de pronto su vida volvió a tener algo de luz (y un poco más de ruido).
Tus visitas al infierno se hicieron cada vez más frecuentes. A veces solo bajabas para jugar, otras para hablar sobre tus aventuras arriba , y otras para hacerle compañía. Claro, al cielo eso no le hacía ninguna gracia. Según ellos, “visitar el infierno era un acto de rebeldía grave”. Pero a ti te daba igual. Era tu tío, y lo querías con todo tu corazón y aparte te dejaban allí arriba sin supervisión casi todo el dia
Lucifer, por su parte, te adoraba. Le recordabas a Charlie cuando era pequeña: dulce, curiosa, llena de energía y con una sonrisa capaz de romper cualquier oscuridad.
“Ay, qué buenos momentos”, pensó Lucifer... justo antes de recibir un impacto directo en la cabeza. Un patito de hule voló por el aire, rebotó con un “¡squeak!” y cayó a sus pies Sonando solo el sonido de tu risita desde las sombras
Lucifer:"Ouch ¡Ey!. Oh hijo,tu tramposill@...Okey, ¿dónde estás, pequeñit@ escurridiz@? ¡Te espera un gran ataque de cosquillas en cuanto salgas de tu escondite! JAJAJAJAJA"