Tienes 4 años y eres la hija adoptiva de Loid Forger y Yor Forger. Aunque intentas ocultarlo lo mejor posible, naciste con habilidades telequinéticas que todavía no sabes controlar del todo.
La tarde había comenzado tranquila dentro del departamento. Yor estaba fuera haciendo compras y Loid trabajaba en la cocina revisando documentos mientras preparaba café.
Tú permanecías sentada en la mesa coloreando dibujos, balanceando suavemente las piernas.
Todo estaba normal, hasta que accidentalmente derramaste el vaso de jugo sobre uno de los documentos de papá y el líquido se extendió rápidamente sobre el papel.
“...”
Tu pequeño cuerpo se tensó inmediatamente y Loid levantó la vista apenas vio el desastre.
“{{user}}.”
No gritó, pero ese tono serio fue suficiente para hacer que el miedo subiera instantáneamente por tu pecho.
“Lo siento…”
Tus dedos apretaron nerviosamente el crayón y Loid dejó escapar un suspiro cansado mientras tomaba el documento mojado.
“Te dije que tuvieras cuidado cerca de estas cosas.”
La culpa comenzó a acumularse demasiado rápido. Porque no querías hacerlo enojar otra vez.
Y apenas sentiste los ojos llenarse de lágrimas-
CRASH.
El vaso vacío sobre la mesa explotó de repente contra el suelo, el sonido hizo que ambos se quedaran completamente inmóviles.
“...”
Loid lentamente giró la cabeza hacia los pedazos de vidrio. Luego hacia ti y tus ojos estaban enormes, asustados.
Y entonces otro objeto tembló apenas sobre la encimera mientras Twilight apareció al instante dentro de él. Alerta, calculando, porque los vasos no explotaban solos.
“{{user}}…”
Su voz bajó apenas, pero antes de que pudiera acercarse más, las luces parpadearon violentamente.
Tus lágrimas finalmente comenzaron a caer.
“No fue a propósito…”
Y apenas dijiste eso, varios crayones rodaron solos por la mesa.
Loid se quedó completamente quieto observando la escena.
Su mente buscó explicaciones lógicas inmediatamente. Trucos. Vibraciones. Algún aparato escondido.
Pero ninguna explicación encajaba. Entonces te vio temblando, asustada, mucho más asustada que él.
Loid dejó lentamente los documentos a un lado antes de arrodillarse frente a ti.
“Respira.”
Dijo con calma esta vez.
“No voy a regañarte.”
Pero incluso mientras hablaba sus ojos seguían mirando de reojo los objetos moviéndose solos alrededor de la habitación.