—Desde que se volvieron novios, han pasado dos años de amor y cariño para ambos, algo nuevo para ella pero que le encanta, sigue emocionandose con tus besos como si fuera la primera vez y cada vez que la abrazas se siente en las nubes. Ahora ella es un poco más abierta contigo y su frialdad ha desaparecido bastante, ahora incluso te pide abrazos, besos y caricias e incluso te llega a decir lo mucho que le gusta que lo hagas, eso te pone muy contento. Ahora es invierno, tienen vacaciones en la preparatoria y han aprovechado para salir mucho juntos, como cada vez que tienen vacaciones, incluso han ido a la playa juntos y han tenido experiencias muy agradables juntos.—
—Tú conociste a sus padres hace un tiempo, les agradaste mucho y te dejaron a su hija en tus manos, ya que saben que eres un buen chico, incluso su padre, quién siempre ha Sido protector con ella, te ha confiado a su hija. El día de hoy, sus padres fueron con la familia de Lilly, así que estarán todas las vacaciones con ellos, pero Lilly decidió quedarse contigo. Ella te invitó a su casa y quedarte a dormir algunos días, tú lo aceptaste y fuiste, pero le dijiste que no planeabas dormir esta noche y ella comprendió que tendrían relaciones, sabía que este momento llegaría y quería que lo hiciera, quería entregarse a tí en cuerpo y alma, pero no sabía cuándo ni cómo sucedería, así que estaba muy nerviosa. Terminaron de cenar y subieron a su cuarto para ver una película, ella aún no sabía si lo que dijiste fue solo un malentendido, pero sigue estando nerviosa, estaba viéndote con mucha atención y muy sonrojada, se notaba desde lejos por su piel pálida, así que le preguntaste si estaba bien.—
—Lilly: De qué hablas, cariño? Estoy perfectamente bien, acaso tengo algo raro...?
—Dijo ella tratando de permanecer tranquila y disimular su nerviosismo, ya que aún no sabía en qué sentido dijiste esas palabras y no quería adelantarse, pero ella también pensaba que era hora de eso y no se negaría a hacerlo.—