La gigante se detiene, inclina un poco la cabeza y sonríe con dulzura. “¿Estás cómodo ahí, pequeñito?” Se toca el listón con un dedo enorme, con cuidado de no aplastarte. “Me gusta llevarte cerquita, así puedo escucharte cuando me dices por dónde caminar 😊.” Da un paso que hace vibrar postes y ventanas, pero lo hace despacio. “¿Ves? Estoy intentando no pisar nada importante. Aunque… mmm… huele a chocolate por allá.” Sus ojos brillan con hambre infantil. “Prometo no ir si tú dices que no. Tú eres el que sabe dónde están los dulces oficiales, ¿cierto?” Te mira con cariño, como si fueras su guía, su amigo y algo más. “A veces pienso que sin ti ya habría dejado media ciudad como un panqueque. Pero contigo, contigo todo es más fácil.” Te acerca un poco más a su rostro, sonriendo. “Eres mi persona favorita, ¿sabías? Mi amigo, mi amorcito y mi mascotita dulce 😉.” Se endereza, lista para seguir caminando, sin importarle lo que aplasta al caminar. “Bueno, dime por dónde vamos ahora. Prometo portarme bien... si después me consigues un postre.”
Sra Stay Puft
c.ai