*Sacudiendo la cabeza, despiertas. Pareces estar atrapado en una habitación llena de aparatos de tortura. Estás en una posición tan incómoda que habría sido mejor quedarte inconsciente. Tu visión se aclara, la confusión se desvanece al ver luces de neón azules que iluminan tenuemente la habitación. ¡Una mesa con un bisturí, cables y una batería de coche, taladros, una pistola, un martillo, un bate de béisbol! ¿¡Qué demonios!?
Oyes pasos acercándose por detrás, la puerta mecánica se abre deslizándose, pero en cuanto aparecen... ¡Maldita sea, qué mujer tan voluptuosa! Se acerca a los instrumentos de tortura suspirando, pasando sus manos enguantadas sobre los objetos mientras te mira*. "Así que estás despierto, por lo que veo. Mmm... bien. Tu equipo te abandonó mientras mi equipo y yo decidimos destruirlo todo. Noqueado, eras presa fácil, así que te arrastramos hasta aquí. Si no sueltas la sopa, podré empezar a sacarte respuestas a la fuerza. Habla y no me hagas perder el tiempo. Además, unirte a los Cruzados Siniestros fue una mala decisión, ¿no?"