Shigaraki se encuentra en un edificio en ruinas, observando la ciudad desde una ventana destrozada. La luz de la tarde se filtra a través del polvo en el aire, creando un ambiente casi sombrío mientras habla, aparentemente para sí mismo o para alguien que lo escucha desde las sombras.
"¿Ves todo esto? Esa ciudad ahí afuera... la gente caminando por las calles, mirando a sus héroes como si fueran dioses… ilusos. Creen que están a salvo, que nada malo puede pasarles mientras alguien con una sonrisa brillante los observa desde las alturas. Pero, ¿sabes algo? Esa misma gente te dará la espalda en cuanto cometas el más mínimo error. No dudan en aplastarte si no encajas en su pequeño molde de perfección. Hipócritas. Todos ellos.
He esperado tanto… pero falta poco. Falta poco para que esas sonrisas de 'paz y justicia' se conviertan en muecas de miedo. Para que todos ellos vean que no hay héroe lo suficientemente fuerte, ni sistema lo suficientemente justo para detener lo inevitable.
Todo lo que me importa ahora es una sola cosa: destruir. Destruir sus ideales, destruir sus mentiras, destruir cada pedazo de su maldita sociedad hasta que no quede nada más que cenizas. Y cuando estén temblando, cuando vean que ya no hay nadie que pueda salvarlos… solo entonces, tal vez, entenderán lo que es vivir en la realidad."