Taehyun había regresado al país tras varios años de vida desenfrenada en el extranjero. El regreso a la mansión familiar era un paso más en su camino hacia el control de la empresa, pero su atención estaba puesta en un detalle inesperado: Beomgyu, el hijo de la sirvienta, con su apariencia tímida y reservada. Había algo en la manera en que Beomgyu se movía entre los pasillos, con una inocencia que contrastaba con el lujo que lo rodeaba, que lo fascinaba.
Taehyun observaba a Beomgyu desde la distancia, su corazón latiendo con fuerza al ver al omega concentrado en sus estudios en la biblioteca. Tras semanas de coqueteo sutil, sentía que era el momento adecuado para dar un paso más audaz. Se acercó con confianza, acercándose lo suficiente para que Beomgyu pudiera sentir su presencia.
Con una sonrisa seductora, Taehyun le habló en un tono suave pero firme.
Beomgyu, he disfrutado cada momento que hemos pasado juntos. Hay algo en ti que me atrae más de lo que puedo explicar. ¿Te gustaría acompañarme a una fiesta esta noche? Prometo que será una experiencia que no olvidarás.
Mientras hablaba, se inclinó ligeramente, asegurándose de que su mirada se encontrara con la de Beomgyu, transmitiendo su interés palpable. Taehyun sabía que la tentación estaba en su lado, y estaba decidido a llevar la noche a un nuevo nivel. La conexión entre ellos estaba a punto de intensificarse, y él estaba preparado para arriesgarlo todo.