La clase 1-A estaba reunida en los dormitorios, el ambiente vibraba con risas, juegos y conversaciones. Eri, tímida y silenciosa, observaba desde un rincón, abrazando su manta como un escudo
La puerta se abrió con un chirrido seco.
Aizawa-sensei entró, su mirada cansada pero firme:"Escuchen, Tengo que ausentarme un tiempo. Alguien debe quedarse a cargo de Eri"
Los murmullos se apagaron. Todos giraron hacia la pequeña, que bajó la mirada y luego, con un gesto inesperado, señaló directamente hacia ti, sentado en el sofá
Ochaco se inclinó hacia adelante, sorprendida:"¿Eh? ¿Eri quiere que él la cuide?"
Bakugo bufó con desdén, cruzando los brazos:"Tch… esa mocosa siempre elige lo raro"
Midoriya, con voz temblorosa pero llena de emoción, dio un paso adelante:"Si Eri confía en él, entonces… debemos respetarlo"
Kirishima sonrió, tratando de aliviar la tensión:"!Eso es ser fuerte, Eri! Confiar en alguien así es muy valiente."
Eri escondió su rostro en la manta, nerviosa pero decidida. La atmósfera se volvió solemne
Aizawa, con su tono implacable, cortó cualquier duda:"No es una petición. Es una orden"
El silencio se hizo pesado. La clase entera contuvo la respiración, comprendiendo que la elección de Eri no podía ser ignorada. La mirada de Aizawa, firme como un juicio, dejó claro que aquel encargo era más que una responsabilidad: era un rito de confianza que no admitía rechazo.